Emociones e interacciones en los equipos de trabajo

¿Cómo evolucionan las emociones entre quienes trabajan juntos? Esta investigación estudia el papel de las interacciones personales en la confianza y el funcionamiento de los equipos.

Emociones e interacciones en los equipos de trabajo
Las organizaciones dependen de personas que necesitan coordinarse, intercambiar información y construir relaciones para alcanzar objetivos comunes.

Sin embargo, el funcionamiento de un equipo no está determinado únicamente por las tareas asignadas, las competencias profesionales o las estructuras formales. También depende de las emociones que surgen durante las interacciones cotidianas entre sus integrantes.

En este contexto, el académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile, Raúl Berríos Espinoza, presentó la investigación “Emotions in groups as a function of dyadic member exchanges over time”.

El trabajo fue expuesto en el Congreso 2017 de la Asociación Europea de Psicología del Trabajo y las Organizaciones, realizado en University College Dublin, Irlanda.

Comprender las emociones dentro de los equipos
Las emociones influyen en la manera en que las personas interpretan situaciones, responden a sus compañeros y participan en actividades colectivas.

Dentro de un equipo pueden aparecer experiencias positivas, como alegría, entusiasmo y confianza, pero también emociones negativas asociadas con frustración, tensión o desconfianza.

Estas emociones no ocurren necesariamente de la misma forma entre todos los integrantes. Una persona puede experimentar una relación positiva con un compañero y, al mismo tiempo, una relación más difícil con otro.

Por esta razón, la investigación de Raúl Berríos se concentra en las interacciones entre pares de integrantes y en la manera en que estas relaciones evolucionan con el tiempo.

Dos patrones emocionales en los procesos grupales
La investigación identifica dos patrones relevantes para comprender la influencia de las emociones en los grupos de trabajo.

El primero corresponde a la tendencia de las personas a evaluar a los demás según las emociones que ellas mismas experimentan. Desde esta perspectiva, el estado emocional de un individuo puede influir en la manera en que interpreta el comportamiento de sus compañeros.

El segundo patrón corresponde a las emociones que una persona genera de manera relativamente consistente en quienes interactúan con ella. Algunas personas pueden provocar entusiasmo, tranquilidad o confianza, mientras otras pueden generar tensión o incomodidad.

Este segundo fenómeno se relaciona con el concepto de presencia afectiva, que permite estudiar el efecto emocional que una persona produce regularmente en los demás.

Las relaciones entre pares dentro de un equipo
El estudio propone analizar las emociones desde una perspectiva diádica.

Una relación diádica corresponde al vínculo que se construye entre dos personas determinadas.

Dentro de un mismo equipo existen múltiples relaciones de este tipo. Cada integrante desarrolla experiencias diferentes con los demás, dependiendo de sus interacciones, expectativas y formas de comunicación.

Basándose en el Modelo de Relaciones Sociales y en la teoría de intercambio líder-colaborador, Raúl Berríos plantea que las interacciones frecuentes cara a cara generan intercambios particulares entre cada par de personas.

Estas relaciones pueden adquirir características propias y contribuir de manera distinta al clima general del equipo.

Una investigación desarrollada a lo largo del tiempo
El diseño metodológico incluyó a 26 estudiantes de MBA en Francia que no se conocían previamente.

Los participantes fueron organizados en grupos aleatorios y reportaron semanalmente su experiencia emocional con cada integrante de su equipo durante nueve semanas consecutivas.

Además de informar sus emociones, los participantes evaluaron el nivel de confianza desarrollado con cada miembro. Al finalizar el período, también reportaron el grado de conflicto existente dentro del grupo.

Este diseño permitió observar cómo las relaciones se desarrollaban con el paso del tiempo, en lugar de limitar el análisis a una única medición.

La importancia de las primeras impresiones
Los resultados mostraron que las emociones positivas y negativas experimentadas dentro de cada relación estuvieron fuertemente determinadas por la primera impresión.

Estas experiencias emocionales permanecieron relativamente estables durante el período evaluado.

Esto sugiere que las primeras interacciones pueden influir de manera prolongada en la forma en que dos integrantes de un equipo se relacionan.

Una impresión inicial favorable puede facilitar el desarrollo de una relación positiva, mientras que una primera experiencia negativa puede mantenerse y afectar las interacciones posteriores.

Emociones positivas y confianza
La investigación encontró que las emociones positivas experimentadas entre pares de integrantes se relacionaron con mayores niveles de confianza.

Experiencias como alegría y entusiasmo ayudaron a construir vínculos más favorables entre las personas que trabajaban juntas.

Por el contrario, las emociones negativas se asociaron con menores niveles de confianza.

Este resultado muestra que la confianza no depende únicamente del cumplimiento de tareas o acuerdos formales. También se construye mediante experiencias emocionales acumuladas durante las interacciones cotidianas.

La confianza como base del trabajo colectivo
La confianza permite que las personas compartan información, soliciten ayuda y expresen desacuerdos sin anticipar consecuencias negativas.

Cuando existe confianza, los integrantes de un equipo pueden coordinarse con mayor facilidad y afrontar problemas de manera conjunta.

Cuando la confianza es baja, en cambio, las personas pueden interpretar las acciones de otros con sospecha, evitar conversaciones difíciles o proteger información.

La investigación ayuda a comprender que la confianza no es solamente una característica general del equipo. También puede variar entre cada par de integrantes.

Las emociones no son un fenómeno exclusivamente individual
En ocasiones, las emociones en el trabajo se interpretan como experiencias privadas que cada persona debe administrar de manera individual.

Sin embargo, este estudio muestra que las emociones también se producen y transforman mediante las relaciones.

La forma en que una persona habla, responde, reconoce o ignora a otra puede influir en la experiencia emocional de ambos participantes.

Por eso, comprender las emociones en las organizaciones requiere observar las interacciones y no únicamente las características personales de cada integrante.

Diferentes relaciones dentro de un mismo equipo
Un equipo puede parecer cohesionado cuando se observa desde una perspectiva general, pero contener relaciones muy distintas en su interior.

Algunas parejas de integrantes pueden desarrollar altos niveles de confianza y colaboración, mientras otras experimentan tensión o distancia.

Esta diversidad de vínculos ayuda a explicar por qué ciertas dinámicas no son visibles cuando se estudia al grupo como una unidad homogénea.

La perspectiva diádica permite reconocer estas diferencias y comprender cómo influyen en el funcionamiento colectivo.

Implicancias para el liderazgo
Quienes lideran equipos deben prestar atención no solo al desempeño general, sino también a las relaciones que se forman entre sus integrantes.

Un equipo puede cumplir sus objetivos en el corto plazo y, al mismo tiempo, mantener conflictos o vínculos debilitados que afecten su funcionamiento futuro.

El liderazgo puede contribuir mediante prácticas como facilitar conversaciones, observar patrones de interacción, intervenir tempranamente frente a conflictos y crear oportunidades para fortalecer la confianza.

También resulta importante evitar interpretar todos los problemas como diferencias de personalidad. En algunos casos, las dificultades pueden originarse en experiencias específicas construidas entre dos personas.

Implicancias para el desarrollo de equipos
Los resultados ofrecen aplicaciones para consultores y profesionales dedicados al desarrollo organizacional.

Raúl Berríos plantea que los procesos de desarrollo de equipos pueden beneficiarse de modelos que analicen las emociones en el nivel de las relaciones entre pares.

Esto implica avanzar más allá de diagnósticos generales de clima y observar cómo se construyen los vínculos dentro del grupo.

Las intervenciones pueden considerar conversaciones entre integrantes, revisión de experiencias significativas y mecanismos para reconstruir confianza cuando las relaciones se han deteriorado.

El papel del tiempo en las relaciones laborales
Las relaciones dentro de los equipos no se forman de manera instantánea.

Cada interacción contribuye a confirmar, modificar o desafiar las impresiones previas que las personas tienen sobre sus compañeros.

Sin embargo, el estudio muestra que las primeras impresiones pueden mantenerse durante períodos prolongados.

Esto refuerza la importancia de cuidar los procesos iniciales de integración, especialmente cuando se forman equipos nuevos o se incorporan integrantes.

Las primeras reuniones, la distribución de responsabilidades y la forma de responder ante los errores pueden influir en las relaciones posteriores.

¿Por qué importa esta investigación?
Las organizaciones necesitan equipos capaces de colaborar en contextos cada vez más complejos.

El trabajo híbrido, la transformación digital y la diversidad profesional hacen que las personas deban coordinarse con compañeros que poseen experiencias, expectativas y estilos distintos.

En este escenario, comprender las emociones y las relaciones interpersonales permite anticipar conflictos, fortalecer la confianza y mejorar la cooperación.

La investigación también ayuda a explicar por qué algunos equipos funcionan adecuadamente a nivel técnico, pero enfrentan dificultades en sus vínculos internos.

Aplicaciones para las organizaciones
Los hallazgos pueden aportar al diseño de procesos de incorporación de nuevos integrantes, programas de liderazgo, actividades de formación de equipos y sistemas de evaluación del clima laboral.

También pueden utilizarse para mejorar la gestión de conflictos y comprender relaciones difíciles dentro de una unidad de trabajo.

Las organizaciones pueden beneficiarse al considerar que el bienestar y el desempeño no dependen únicamente de cada persona, sino también de la calidad de las relaciones que construye con los demás.

Una contribución al comportamiento organizacional
La presentación de Raúl Berríos conecta la psicología del trabajo con problemas centrales de la Administración.

Su investigación permite estudiar cómo las emociones, las primeras impresiones y la confianza influyen en la coordinación y el funcionamiento de los equipos.

El trabajo aporta una perspectiva relacional que complementa los enfoques tradicionales centrados exclusivamente en líderes, estructuras o características individuales.

Presencia internacional de la investigación FAE-USACH
La participación en el Congreso de la Asociación Europea de Psicología del Trabajo y las Organizaciones permitió presentar esta investigación ante especialistas internacionales del área.

La EAWOP reúne a investigadores y profesionales interesados en promover el desarrollo de la psicología del trabajo y las organizaciones, así como en fortalecer redes de colaboración académica.

La presentación representa la participación de la FAE-USACH en una discusión internacional sobre emociones, relaciones interpersonales y dinámicas de equipo.


Ficha del seminario

Título: Emotions in groups as a function of dyadic member exchanges over time.
Expositora: Raúl Berríos Espinoza.
Institución: Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile.
Fecha: 2017
Modalidad: Presencial.
Lugar: University College Dublin, Irlanda.
Actividad: Congreso 2017 de la Asociación Europea de Psicología del Trabajo y las Organizaciones.

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